La aorta es la arteria más grande en el cuerpo, que distribuye la sangre oxigenada por todo el cuerpo. El daño a la aorta pone en peligro la vida inmediatamente y tiene que tratarse con cirugía. La lesión aórtica puede ser causada con el paso del tiempo por la alta presión arterial, o repentinamente debido a un traumatismo, como un accidente automovilístico, un accidente de motocicleta o una caída. Sin embargo, independientemente de cómo se sufrió la lesión, es esencial reparar el daño rápidamente.
Normalmente, el proceso de reparación aórtica es extenso y requiere de una cirugía de pecho abierto. En la actualidad, el Sistema de Salud de UC Davis está liderando la manera para encontrar métodos menos invasivos para tratar esta condición. De hecho, UC Davis es uno de sólo unos cuantos hospitales en el país que están desarrollando una técnica quirúrgica mínimamente invasiva usando tubos artificiales endovasculares para corregir las lesiones a la aorta.
Aunque la cirugía tradicional de pecho abierto sigue siendo apropiada en ciertos casos, muchos desgarres aórticos pueden tratarse usando tubos artificiales flexibles guiados y colocados por medio de una sonda a través de una pequeña incisión en la ingle. El tubo artificial se coloca en el lugar de la lesión y se injerta a la aorta para restaurar el flujo sanguíneo normal. Estos tubos artificiales también se usan para tratar otras enfermedades aórticas, como los aneurismas.
Las investigaciones de UC Davis demuestran que el uso de tubos artificiales endovasculares para reparar las lesiones aórticas conduce a una recuperación más rápida y a mejores resultados. Nuestros pacientes son un testamento viviente del poder de estos resultados.