NEWS | September 8, 2014

Los niños que reciben terapia a los 6 meses de edad no muestran signos de autismo o retraso en el desarrollo

La terapia detiene el retraso antes del momento en el que típicamente se diagnostica a los niños

(SACRAMENTO, Calif.)

De acuerdo a una investigación del Instituto MIND de la Universidad de California en Davis (UC Davis MIND Institute), el tratamiento temprano del autismo, por ejemplo, en niños de 6 meses de edad, reduce significativamente los síntomas de forma tal que, a los 3 años de edad, la mayoría de los niños que recibieron terapia no tienen autismo ni retraso en el desarrollo en comparación con un grupo semejante de niños con autismo que no recibieron tratamiento.

Sally Rogers Sally Rogers

Se suministró tratamiento durante un período de seis meses a niños entre 6 y 15 meses de edad que mostraban marcados síntomas de autismo tales como la disminución del contacto visual, del interés o el compromiso social y una falta de comunicación intencional. El tratamiento lo suministraron las personas más conectadas con los niños y que pasan más tiempo con ellos: sus padres.

Las profesoras de psiquiatría y ciencias del comportamiento Sally J. Rogers y Sally Ozonoff son autoras de “Autism treatment in the first year of life: A pilot study of Infant Start, a parent-implemented intervention for symptomatic infants” (El tratamiento del autismo en el primer año de vida: estudio piloto de Comienzo temprano, terapia de intervención implementada por padres de niños que presentan síntomas). Este estudio se encuentra publicado en Internet en la revista Journal of Autism and Developmental Disorders.

Rogers, la principal autora del estudio y desarrolladora de la terapia Comienzo temprano (Infant Start) afirmó que: “la mayoría de los niños del estudio, seis de cada siete, desarrollaron el habla y todas sus habilidades de aprendizaje entre los dos y tres años de edad. A esa edad, la mayoría de los niños con TEA ni siquiera fueron diagnosticados”.

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For concerns or questions about infant development, e-mail: infantconcerns@ucdmc.ucdavis.edu

“Los que lograron esto fueron los padres, no los terapeutas. Los padres están todo el día junto a su bebé. Los pequeños momentos como el cambio de pañales, la alimentación, el juego, un paseo, son  momentos de aprendizaje para el bebé. Los padres pueden capitalizar esos momentos como nadie más puede hacerlo”.

A pesar de que los primeros síntomas de autismo se manifiestan antes de que el niño cumpla su primer año de vida, la terapia de intervención temprana de los niños diagnosticados con autismo comienza entre los 3 y los 4 años de edad, 4 veces más tarde que los niños que participaron en el estudio. La infancia es el momento de los primeros acercamientos de los niños a la interacción social y la comunicación; por esto, los investigadores del autismo y los padres de niños que sufren este trastorno están trabajando para detectar el autismo y comenzar con la terapia de intervención a más temprana edad.

El tratamiento se basó en el exitoso método de intervención denominado Modelo Denver de comienzo temprano (Early Start Denver Model intervention) que desarrollaron Rogers y su colega, Geraldine Dawson, profesora de psiquiatría, psicología y psiquiatría de la Universidad Duke en Carolina del Norte.

La intervención de los padres se enfocó en apoyar las necesidades de desarrollo e intereses individuales de sus hijos, y los padres incorporaron estas prácticas al cuidado y al juego, haciendo hincapié en rutinas sociales placenteras para aumentar las oportunidades de aprendizaje de los niños. Los padres recibieron respaldo para acompañar los intereses y las señales sutiles de sus hijos y para abordar las actividades en formas que optimizaran la atención y participación de los niños. La terapia de intervención se enfocó en incrementar lo siguiente:

  • La atención que los niños prestaban a las caras y voces de sus padres
  • Las rutinas sociales simples que atrajeran la atención de los niños y que fueran placenteras e hicieran sonreír a padres e hijos
  • La imitación de los sonidos del niño y sus acciones intencionales
  • El uso de juguetes para respaldar la atención social, en lugar de competir por ella

La terapia de intervención depende de la detección temprana, que es crucial para prevenir o mitigar la aparición de los síntomas del autismo y la incapacidad severa y de por vida que puede ser el resultado de esta condición ya que, gracias a la detección temprana, es posible derivar con más facilidad a los pacientes a un tratamiento temprano efectivo.

De los siete bebés que formaron parte del pequeño estudio piloto, cuatro eran parte del Estudio de los hermanos menores del Instituto MIND (MIND Institute Infant Sibling Study), un proyecto de detección temprana. El propósito de este estudio es identificar las primeras manifestaciones del autismo en la infancia. Además de los cuatro bebés, los otros tres niños provenían de familias de la comunidad. 

El grupo de tratamiento se comparó con otros cuatro grupos de niños:

  • Niños con alto riesgo que no desarrollaron autismo con hermanos mayores autistas
  • Niños con bajo riesgo que eran hermanos menores de niños con un desarrollo típico
  • Niños que desarrollaron autismo a la edad de tres años
  • Niños que tuvieron síntomas tempranos de autismo pero eligieron recibir tratamiento a una edad más avanzada

Todos los participantes que recibieron tratamiento tenían entre 6 y 15 meses de edad, vivían a una hora de distancia en auto del Instituto MIND y provenían de familias en las que el inglés era el idioma principal. Su visión y audición era normal. Todos fueron evaluados antes de participar y en múltiples estadios del estudio. Se calificó al grupo de tratamiento de siete niños de acuerdo a la Escala de observación del autismo infantil (Autism Observation Scale for Infants; AOSI) y la Lista de control infantil (Infant-Toddler Checklist) que indicaron que presentaban marcados síntomas del trastorno. También despertaron el interés clínico de las profesoras Ozonoff y Rogers.

El estudio midió la respuesta de los niños y los padres a la intervención. El tratamiento comenzó inmediatamente después de la inscripción y consistió en 12 sesiones de una hora con niños y padres seguidas de un período de mantenimiento de 6 semanas con visitas cada dos semanas y evaluaciones de seguimiento luego de 24 y 36 meses. Las sesiones de tratamiento se enfocaron en la interacción diaria entre padres e hijos y a cada padre recibió capacitación sobre cómo aumentar la atención, la comunicación, el desarrollo del lenguaje temprano, el juego y el compromiso social del niño. Las sesiones incluyeron:

Saludo y un tiempo para compartir el progreso de los padres

  • Un período de preparación en el que los padres realizaron juegos, seguido de un debate sobre la actividad y los objetivos de la intervención
  • Debate de un tema nuevo usando un manual para padres
  • Interacción entre padres e hijos durante una rutina diaria típica a la vez que, junto con el terapeuta entrenador, fomentaban el compromiso social, la comunicación y el juego apropiado del niño
  • Práctica del abordaje por parte de los padres con sus hijos en relación con una o dos rutinas hogareñas adicionales que involucraban juguetes o actividades de cuidado

Los niños que recibieron la terapia de intervención presentaron más síntomas a los 9 meses pero, entre los 18 y los 36 meses, su calificación de gravedad del autismo disminuyó en comparación con niños que no recibieron la terapia. En general, los niños que recibieron la terapia de intervención tuvieron una menor discapacidad que cualquiera de los otros grupos afectados en términos de diagnóstico del autismo, retraso en el lenguaje, síntomas y trastornos en el desarrollo.

Los investigadores afirman que el estudio es significativo debido a la edad de los niños, el número de síntomas y retrasos tempranos que presentaron, el número de grupos de comparación que participaron y debido a que la terapia de intervención fue de baja intensidad y los padres pudieron llevarla a cabo durante sus rutinas diarias. Los investigadores resaltaron que es posible que los niveles de motivación, compromiso y recursos de estas familias para llevar a cabo la terapia de intervención en el hogar puede no hayan sido típicos.

Ozonoff destacó que fueron muy afortunados al poder disponer de este tratamiento para los niños afectados que fueron identificados durante su estudio.  Ozonoff también es directora del Estudio de los hermanos menores de UC Davis, estudio que realiza un seguimiento de bebés con riesgo de desarrollar autismo o TDAH desde el nacimiento hasta los tres años de edad.

Ozonoff afirmó: “Nuestro deseo es derivar a los niños a terapia de intervención temprana en los primeros momentos en los que el bebé muestra signos de poder estar desarrollando autismo. En la mayor parte del país y del mundo, los servicios que tratan a las habilidades de desarrollo específicas del autismo no están disponibles para niños de tan corta edad”.

Otros autores del estudio son Laurie Vismara de la Universidad de York en Toronto y de UC Davis y Al Wagner, C. McCormick, Gregory Young y Sally Ozonoff, todos de UC Davis.

El estudio fue financiado por la beca R21 HD 065275 del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (National Institute of Child Health and Human Development) obtenida por Sally Rogers y la beca MH068398 del Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health) obtenida por Ozonoff.

Instituto de MIND de UC Davis
En el Instituto de MIND de UC Davis, científicos reconocidos mundialmente realizan investigaciones para identificar mejores tratamientos, así como también las causas y curas para el autismo, el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, el síndrome X frágil, el síndrome de Tourette y otras enfermedades de desarrollo neurológico. Los avances en neurociencia, biología molecular, genética, farmacología y ciencias de la conducta están llevando a un mejor entendimiento de la función cerebral. El Instituto de MIND de UC Davis usa éstas y otras disciplinas para realizar investigaciones colaborativas y multidisciplinarias. Para mayor información, visite mindinstitute.ucdavis.edu.