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News from UC Davis Health System

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NEWS | June 22, 2014

Estudio de la UC Davis MIND Institute encuentra asociación entre la exposición materna a los pesticidas agrícolas, el autismo en los hijos

(SACRAMENTO, Calif.)

Las mujeres embarazadas que vivían cerca de campos y granjas donde de utilizaron pesticidas químicos presentaron un riesgo dos tercios mayor de tener un hijo con el trastorno del espectro autista u otros retraso del desarrollo, según un estudio realizado por investigadores del Instituto  MIND de UC DAVIS. Las asociaciones fueron más fuertes en los casos en que estas exposiciones ocurrieron durante el segundo y el tercer trimestre de embarazo de las mujeres.

Este estudio multisitio de gran envergadura con sede en California examinó las asociaciones entre clases específicas de pesticidas, por ejemplo, organofosforados, piretroides y carbamatos, que se aplicaron durante los embarazos de las mujeres que participaron en el estudio, y los posteriores diagnósticos de autismo y retraso del desarrollo en sus hijos.

“Este estudio valida los resultados de investigaciones anteriores que han informado asociaciones entre tener un hijo con autismo y la exposición prenatal a químicos agrícolas en California”, afirmó la autora principal del estudio, Janie F. Shelton, graduada de UC y, actualmente, consultora de Naciones Unidas. “Si bien aún debemos investigar si ciertos subgrupos son más vulnerables a las exposiciones a estos compuestos que otros, el mensaje es muy claro: Las mujeres embarazadas deben prestar especial atención de evitar cualquier contacto con productos químicos agrícolas siempre que sea posible”.

California es el principal estado productor agrícola del país, con ingresos brutos por $38 mil millones provenientes de cultivos agrícolas en 2010. En todo el estado, se aplican aproximadamente 90 millones de kilos de pesticidas activos, en su mayoría en el Valle Central, extendiéndose hacia el norte hasta el Valle de Sacramento y hacia el sur hasta el Valle Imperial en la frontera con México. Si bien los pesticidas son fundamentales para la industria agrícola moderna, ciertos pesticidas de uso común son neurotóxicos y pueden ser una amenaza para el desarrollo del cerebro durante la gestación, con posibles consecuencias de fenotipos como autismo y retraso del desarrollo.

El estudio fue realizado examinando la aplicación de pesticidas de uso comercial mediante el Informe de Uso de Pesticidas de California y vinculando los datos con las direcciones residenciales de aproximadamente 1000 participantes del estudio Childhood Risk of Autism from Genetics or the Environment (CHARGE) con sede en el Norte de California. Este estudio incluye a familias con niños de entre dos y cinco años diagnosticados con autismo o retraso del desarrollo o con desarrollo típico. El estudio es dirigido por la Investigadora Principal Irva Hertz-Picciotto, investigadora del Instituto MIND y profesora y vicepresidente del Departamento de Ciencias de Salud Pública de UC Davis. La mayoría de los participantes del estudio viven en el Valle de Sacramento, el Valle Central y el Área de la Bahía.

Se identificaron veintiún químicos de la clase de los organofosforados, entre ellos, acefato, clorpirifos y diazinon. La segunda clase de pesticidas más aplicada fueron los piretroides, un cuatro de de los cuales eran esfenvalerato, seguidos por permetrina lambda cihalotrin, cipermetrina y tau fluvalinato. Ochenta por ciento de los carbamatos eran metomilo y carbaril.

Para el estudio, los investigadores utilizaron cuestionarios para obtener las direcciones residenciales de los participantes del estudio durante la preconcepción y el embarazo. Las direcciones luego se compararon con mapas con las ubicaciones de los sitios de aplicación de químicos agrícolas según los informes de uso de pesticidas para determinar la proximidad de las residencias. El estudio también examinó qué participantes estuvieron expuestas a químicos agrícolas.

“Mapeamos dónde vivían las participantes de nuestro estudio durante el embarazo y cerca del parto. En California, los aplicadores de pesticidas deben informar qué están aplicando, dónde lo están aplicando, las fechas en que se realizaron las aplicaciones y cuánto se aplicó”, afirmó Hertz-Picciotto. “Lo que observamos fue que existían ciertas clases de pesticidas que se utilizaron más comúnmente cerca de las residencias de madres cuyos hijos desarrollaron autismo o presentaron algún retraso cognitivo o de otras habilidades”.

Los investigadores hallaron que durante el período del estudio aproximadamente un tercio de los participantes del estudio CHARGE vivían cerca –dentro de un radio de 1,25 a 1,75 kilómetros– de los sitios de aplicación de pesticidas comerciales. Algunas asociaciones fueron aún mayores entre las madres que vivían a menos distancia de los sitios de aplicación y fueron menores a medida que aumentaba la distancia residencial respecto de los sitios de aplicación, según observaron los investigadores.

Los organofosforados aplicados durante el curso del embarazo se asociaron con un elevado riesgo del trastorno del espectro autista, en particular las aplicaciones de clorpirifos en el segundo trimestre. Los piretroides se asociaron moderadamente con el trastorno del espectro autista inmediatamente antes de la concepción y en el tercer trimestre. Los carbamatos aplicados durante el embarazo se asociaron con el retraso del desarrollo.

La exposición a insecticidas para quienes viven cerca de las áreas agrícolas puede ser un gran problema, en especial durante la gestación, porque el cerebro del feto en desarrollo puede ser más vulnerable que el cerebro de los adultos. Dado que estos pesticidas son neurotóxicos, las exposiciones intrauterinas durante la primera etapa del desarrollo pueden distorsionar los procesos complejos de desarrollo estructural y de senalización neuronal, y producir alteraciones en el mecanismo de excitación e inhibición que determinan el humor, el aprendizaje, las interacciones sociales y el comportamiento.

“En este período temprano de desarrollo gestacional, el cerebro desarrolla sinapsis, los espacios entre las neuronas, donde los impulsos eléctricos se convierten en químicos neurotransmisores que saltan de una neurona a otra para transmitir mensajes. La formación de estas conexiones es de suma importancia y podría ser el lugar donde estos pesticidas están operando y afectando la neurotransmisión”, afirmó Hertz-Picciotto.

La investigación del estudio CHARGE ha enfatizado la importancia de la nutrición maternal durante el embarazo, en particular el uso de vitaminas prenatales para reducir el riesgo de tener un niño con autismo. Si bien es imposible eliminar por completo los riesgos debido a las exposiciones ambientales, Hertz-Picciotto aclaró que vale la pena buscar la manera de reducir las exposiciones a pesticidas químicos, en particular para los más jóvenes.

“Debemos abrir un diálogo sobre cómo lograrlo, tanto en el ámbito de la sociedad como individual”, afirmó. “Si fuera mi familia, preferiría no vivir cerca de donde se están aplicando pesticidas pesados”.

Los otros autores del estudio son Estella M Geraghty, Daniel J. Tancredi, Lora D. Delwiche, Rebecca J. Schmidt, Beate Ritz y Robin L. Hansen, todos de Davis.

Este trabajo fue financiado por becas del National Institute of Environmental Health Sciences R01-ES015359, P01-ES011269 y becas R833292 y 829338 del U.S. Environmental Protection Agency Science to Achieve Results (STAR).

Instituto de MIND de UC Davis
En el Instituto de MIND de UC Davis, científicos reconocidos mundialmente realizan investigaciones para identificar mejores tratamientos, así como también las causas y curas para el autismo, el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, el síndrome X frágil, el síndrome de Tourette y otras enfermedades de desarrollo neurológico. Los avances en neurociencia, biología molecular, genética, farmacología y ciencias de la conducta están llevando a un mejor entendimiento de la función cerebral. El Instituto de MIND de UC Davis usa éstas y otras disciplinas para realizar investigaciones colaborativas y multidisciplinarias. Para mayor información, visite mindinstitute.ucdavis.edu.