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News from UC Davis Health System

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NEWS | April 8, 2014

La gran mayoría de las lesiones y enfermedades sufridas por trabajadores agrícolas no se informan

(SACRAMENTO, Calif.)

Los organismos federales encargados de hacer el seguimiento de los peligros en el lugar de trabajo no cuentan con los datos del 77 por ciento de las lesiones y enfermedades sufridas por los trabajadores agrícolas y granjeros, según reveló una investigación de UC Davis. La falta de datos completos reduce en gran medida la probabilidad de que se corrijan los riesgos de seguridad y salud de los proveedores de alimentos del país.

El estudio, publicado en la edición de abril de Annals of Epidemiology y dirigido por J. Paul Leigh, profesor de ciencias de salud pública e investigador del Centro de Políticas e Investigaciones Sanitarias de UC Davis, confirma esta creencia tan arraigada de que los informes del gobierno contienen deficiencias significativas y reiteradas en el recuento de lesiones y enfermedades de los trabajadores agrícolas, que van desde las exposiciones a productos químicos hasta las lesiones musculoesqueléticas.

“Son muchas las suposiciones sobre las discrepancias en las estadísticas agrícolas, pero nuestro estudio ha demostrado que el problema es en realidad tres veces mayor al que se venía sospechando”, afirmó Leigh.

Según Leigh, los principales motivos de la discrepancia son que el gobierno se enfoca en las medianas y grandes empresas agropecuarias, que representan menos del 50 por ciento de la mano de obra de esta industria, además de la naturaleza de tiempo parcial del trabajo agrícola y del hecho de que cierta información sobre lesiones no se da a conocer.

Leigh y sus colegas ayudaron a cerrar estas brechas combinando los datos del 2011 sobre enfermedades y lesiones laborales no mortales en la industria agrícola, incluyendo los bancos de datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (Bureau of Labor Statistics) para la Encuesta de Enfermedades y Lesiones Ocupacionales (SOII), la Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas (National Agricultural Workers Survey), el Censo Trimestral sobre Empleo y Salarios (Quarterly Census of Employment and Wages) y la Encuesta sobre Población Actual (Current Population Survey). Estas fuentes abarcan diversos ámbitos agropecuarios, tanto establecimientos agropecuarios empresariales como granjas pequeñas, familiares e independientes. Los investigadores luego ajustaron las cifras basándose en estimaciones fundadas para contemplar la falta de datos sobre lesiones y enfermedades laborales según la literatura utilizada en la investigación.

El equipo estimó 74.932 lesiones y enfermedades para las explotaciones agrícolas y 68.504 para las explotaciones ganaderas, lo cual arroja un total de 143.436 casos. También estimaron que la encueta SOII — la principal fuente del gobierno para llevar un registro de las lesiones y enfermedades no fatales en el trabajo — no contempló el 73,7 por ciento de los casos producidos en granjas agrícolas y 81,9 por ciento de los casos producidos en granjas ganaderas, que arroja un total de 77,6 por ciento para toda la industria agropecuaria. Este estudio se considera el primero en estimar que los granjeros y trabajadores familiares que no reciben salario suman un 34 por ciento al número total de lesiones y enfermedades no fatales.

“Nuestro análisis utilizó una combinación de conjuntos de datos e índices confiables para arribar a una evaluación más razonable y precisa que la que puede ofrecer un único recurso del gobierno”, afirmó Leigh. “Los datos también incluyen a todas las empresas agropecuarias, y no solo a las que tienen arriba de 11 empleados”.

No hacer un recuento preciso de las lesiones y enfermedades afecta a la sociedad en su conjunto, según Leigh, ya que el costo termina siendo absorbido por los programas sociales del gobierno o ayuda benéfica. También limita la habilidad de identificar dónde deberían enfocarse los esfuerzos de seguridad y prevención.

“La industria agropecuaria es uno de los principales motores del crecimiento económico y también uno de los ambientes laborales más peligrosos del país”, contó Leigh. “Podría ser un motor económico aún más poderosos si lográramos hacer un recuento preciso y resolver las causas de las lesiones sufridas por los granjeros y trabajadores agrícolas”.

Esta investigación es una de una serie de estudios sobre lesiones y enfermedades ocupacionales dirigidos por Leigh, experto en economía de la salud. Actualmente, trabaja en un estudio sobre el costo de las lesiones y enfermedades ocupacionales en la industria agropecuaria, incluido un análisis de cuáles son los sectores que cargan con el costo.

El presente estudio fue financiado por el Instituto Nacional sobre Salud y Seguridad Ocupacionales  (beca número U54OH007550-11). Los otros autores fueron Juan Du de Old Dominion University y Stephen McCurdy de UC Davis.

El estudio, titulado “An Estimate of the U.S. Government’s Undercount of Nonfatal Occupational Injuries and Illnesses in Agriculture” (Una estimación del recuento deficiente del gobierno de los EE.UU. de las lesiones y enfermedades ocupacionales en la agricultura) está disponible en http://www.annalsofepidemiology.org/

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