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News from UC Davis Health System

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NEWS | November 6, 2013

Los niños con autismo son más propensos a los problemas estomacales

Los problemas gastrointestinales están asociados a los problemas de comportamiento en niños con autismo y retraso en el desarrollo

(SACRAMENTO, Calif.)

Los niños con autismo sufren entre seis y ocho veces más malestares gastrointestinales (GI) tales como estreñimiento, diarrea y sensibilidad a los alimentos que los niños con desarrollo típico, y esos síntomas se relacionan con los problemas de comportamiento, por ejemplo el aislamiento social, la irritabilidad y las conductas repetitivas, concluyó un estudio realizado por el Instituto MIND de UC Davis.

Virginia Chaidez © UC Regents Virginia Chaidez © UC Regents

Los niños con autismo sufren entre seis y ocho veces más malestares gastrointestinales (GI) tales como estreñimiento, diarrea y sensibilidad a los alimentos que los niños con desarrollo típico, y esos síntomas se relacionan con los problemas de comportamiento, por ejemplo el aislamiento social, la irritabilidad y las conductas repetitivas, concluyó un estudio realizado por el Instituto MIND de UC Davis.

Los investigadores afirmaron que entender el impacto que tienen los problemas GI en los niños con autismo podría proporcionar nuevos conocimientos sobre tratamientos más efectivos y adecuados para el autismo y disminuir sus malestares gastrointestinales, que a su vez podría llegar a reducir sus comportamientos problemáticos.

Esta investigación es el estudio más extenso y de mayor diversidad étnica entre los que comparan los problemas gastrointestinales en niños con autismo, retraso del desarrollo y desarrollo típico, y uno de los primeros en estudiar la relación entre los síntomas GI y los comportamientos problemáticos en niños con autismo, afirmaron los investigadores.

Gastrointestinal Problems in Children with Autism, Developmental Delays or Typical Development” (Problemas gastrointestinales en niños con autismo, retrasos en el desarrollo o desarrollo típico) aparece publicado hoy en Internet en la revista Journal of Autism and Developmental Disorders.

“Hace tiempo ya que los padres de los niños con autismo manifiestan que sus hijos tienen más problemas GI, pero poco se sabe sobre la verdadera prevalencia de estas complicaciones o sus causas básicas”, comentó Virginia Chaidez, autora principal del estudio que era estudiante de posgrado en el Departamento de Ciencias de Salud Pública de UC Davis al momento de realizarse el estudio.

“Los problemas gastrointestinales que sufren pueden ser bidireccionales”, afirmó Chaidez. “Los problemas GI pueden generar problemas de comportamiento, y esos problemas de comportamiento a su vez pueden crear o exacerbar los problemas GI. Una forma de desenredar esto sería comenzar a investigar los efectos de varios tratamientos y sus efectos tanto en los síntomas gastrointestinales como en los comportamientos problemáticos”.   

El estudio se realizó en aproximadamente 1000 niños que participaron en el Estudio sobre Riesgos de Autismo Infantil por la Genética y el Medio Ambiente (Childhood Autism Risks from Genetics and the Environment; CHARGE) en California del Norte entre abril 2003 y mayo 2011. Los niños tenían entre 24 y 60 meses de edad al momento de inscribirse en el estudio. Los diagnósticos se confirmaron a través de evaluaciones realizadas en el Instituto MIND. Alrededor de la mitad de la población del estudio era blanca y un tercio de origen hispano. El resto de los participantes provenían de otros orígenes étnicos y raciales.

Para el estudio, se les solicitó a los padres de los niños que completaran dos cuestionarios autoadministrados, el Cuestionario de Antecedentes Gastrointestinales (Gastrointestinal History Questionnaire; GIH) de CHARGE y la Lista de Verificación de Comportamiento Aberrante (Aberrant Behavior Checklist; ABC). El GIH mide trastornos como dolor abdominal, diarrea, estreñimiento y dificultad para tragar. La ABC evalúa comportamientos difíciles como irritabilidad, letargo/aislamiento social, comportamientos repetitivos (estereotípicos), hiperactividad y trastornos del habla.

Los investigadores determinaron que los padres de niños con autismo tenían entre seis y ocho veces más probabilidades de manifestar que sus hijos presentaban con frecuencia gases/inflamación, estreñimiento, diarrea y sensibilidad a los alimentos que los padres de niños con desarrollo típico. En forma similar, los padres de niños con retraso en el desarrollo tenían cinco veces más probabilidades de manifestar que sus niños presentaban estreñimiento y muchas más probabilidades de que presentaran dificultades para tragar.

“Después de años de escuchar a los padres plantear sus inquietudes sobre estos síntomas, la enorme diferencia que observamos entre los reportes de los padres de niños con trastorno del espectro autista y los niños con desarrollo típico echa por tierra la idea de que los problemas gastrointestinales en niños con trastorno del espectro autista son simplemente una acumulación de informes de casos”, comentó Irva Hertz-Picciotto, investigadora principal del Estudio CHARGE e investigadora asociada del Instituto MIND. “Nuestros datos confirman claramente que los problemas gastrointestinales son muy comunes en los niños con autismo”.

Entre los padres de niños con autismo, los que manifestaron que sus hijos sufrían dolores abdominales, gases/inflamación, estreñimiento y diarrea también observaron con mucha más frecuencia irritabilidad, aislamiento social, comportamientos repetitivos e hiperactividad que aquellos sin síntomas gastrointestinales. El único comportamiento problemático asociado a un problema GI en niños con retrasos en el desarrollo fue la hiperactividad y solo entre los niños con diarrea.

Los investigadores concluyeron que el estudio sugiere que un síntoma GI crónico, que puede causar dolor, malestar y ansiedad, podría contribuir al aumento de la irritabilidad y el asilamiento social, en particular entre los niños con déficits en habilidades sociales y comunicacionales. En el caso de niños con autismo, la hiperactividad y los comportamientos repetitivos podrían ser mecanismos para sobrellevar el malestar físico.

Una evaluación gastrointestinal completa podría ser beneficiosa para los niños con autismo que presentan comportamientos problemáticos, en especial para los niños sin habla. Para esta población, un tratamiento médico apropiado podría aliviar los problemas GI no diagnosticados y, además, podrían observarse algunas mejoras en los comportamientos problemáticos, afirmaron los investigadores.

Los investigadores no trataron en este estudio los motivos por los cuales los niños con autismo y retraso en el desarrollo sufren más problemas GI. Señalaron que sus conclusiones sugieren que el tema requiere mayor profundización.

El estudio fue financiado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (subvenciones P01 ES11269 y R01 ES015359-03S2); Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (subvenciones R833292 y R829388); Autism Speaks (subvención 7567); y una subvención del Instituto MIND de UC Davis. 

En el Instituto MIND de UC Davis, científicos de renombre mundial participan en una investigación interdisciplinaria y colaborativa para descubrir las causas y desarrollar tratamientos y curas para el autismo, el trastorno de déficit atencional/hiperactividad (ADHD), el síndrome del cromosoma X frágil, síndrome de deleción del cromosoma 22q11.2, síndrome de Down y otros trastornos del neurodesarrollo. Para obtener más información, visite mindinstitute.ucdavis.edu