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News from UC Davis Health System

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NEWS | October 17, 2013

Los probióticos no son equivalentes para proteger a los prematuros de una enfermedad común con riesgo de muerte

La enfermedad es la segunda causa de muerte más común entre los prematuros

(SACRAMENTO, Calif.)

Tratar a los bebés prematuros con probióticos, los suplementos dietarios que contienen bacterias vivas y que muchos adultos toman para mantener el equilibrio intestinal natural, puede ser efectivo para prevenir una enfermedad intestinal común con riesgo de muerte entre los prematuros, según un estudio realizado por los investigadores del Hospital Infantil de UC Davis.

Mark Underwood Mark Underwood

El estudio “A comparison of two probiotic strains of bifidobacteria in premature infants” (Comparación de dos cepas probióticas de bifidobacterias en recién nacidos prematuros) fue publicado recientemente en Internet en The  Journal of Pediatrics. La enfermedad intestinal,  enterocolitis necrotizante o necrosante (ECN), es la segunda causa de muerte más común entre los recién nacidos prematuros, afirmó Mark Underwood, autor principal del estudio, neonatólogo y profesor del Departamento de Pediatría del Hospital Infantil de UC Davis. Afecta entre el 3 y el 10 por ciento de los recién nacidos prematuros; y alrededor del 25% por ciento de los prematuros con el tipo grave de ECN sucumben a la infección.

Underwood y sus colaboradores evaluaron la efectividad y seguridad de dos tipos de probióticos de conocida pureza y composición en un estudio clínico que incluyó a nueve recién nacidos prematuros alimentados con leche materna y 12 prematuros alimentados con leche de fórmula en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (NICU) del Hospital Infantil de UC Davis.

Los productos que se probaron en el estudio eran dos cepas distintas de bifidobacterias, habitantes naturales del tracto gastrointestinal que inhiben el crecimiento de patógenos y bacterias dañinas, la cepa Bifidobacterium longum subespecie infantis (B. infantis); y la Bifidobacterium animalis lactis (B. lactis).

Los análisis de contenido de bacterias de las muestras de materia fecal de los recién nacidos demostraron que la B. infantis era más efectiva para colonizar bifidobacterias, las bacterias saludables, en los tractos gastrointestinales de los recién nacidos que la B.lactis. Los niveles más altos de bifidobacterias en materia fecal se hallaron en los recién nacidos alimentados con leche materna que recibieron el probiótico B. infantis, afirmó Underwood.

No se identificaron efectos secundarios por la administración de las dos cepas de probióticos, aseguró Underwood. Unos de los recién nacidos alimentados con leche materna y tratado con la cepa B. lactis presentó enterocolitis necrosante al inicio del ensayo, agregó Underwood, “y esto indicaría que la cepa B. lactis quizá no sea tan efectiva como la B. infantis para protegerlos de la enterocolitis necrosante, aunque el estudio no se diseñó con el fin de responder esa pregunta”.

Dado que un estudio anterior realizado en Europa, Japón y Australia demostró los posibles beneficios de la terapia con probióticos para prevenir la ECN, muchas unidades de cuidados intensivos neonatales de los Estados Unidos tratan a los recién nacidos prematuros con suplementos, contó Underwood. Sin embargo, la terapia con probióticos  no es el tratamiento estándar para los recién nacidos prematuros en los Estados Unidos. La Academia Americana de Pediatría no ha establecido una política concreta sobre el uso de estos productos en los recién nacidos, y para la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), actualmente los probióticos son suplementos alimenticios y no fármacos. 

El estudio se realizó en recién nacidos prematuros nacidos entre las semanas 24 y 33 de gestación con un peso inferior a los 1500 gramos, o tres libras. Se realizó en tres fases. En la primera, se asignó al azar a los recién nacidos alimentados con leche de fórmula para que recibieran B. infantis o B. lactis en dosis cada vez mayores durante un período de cinco semanas. En la segunda fase, se evaluó a los probióticos en los recién nacidos alimentados con leche materna. Cada recién nacido fue tratado con una de las cepas durante dos semanas y, después de una semana de descanso, recibió la otra cepa durante otras dos semanas.

Tanto en el caso de los recién nacidos alimentados con leche de fórmula como los alimentados con leche materna, se observó un aumento mayor de bifidobacterias en materia fecal en los grupos B. infantis que en los grupos B. lactis.

“La colonización de B. lactis no se mantuvo en los recién nacidos”, afirmó Underwood.

“Los mayores números y porcentajes de bifidobacterias se encontraron después de dos semanas de tratamiento con B. infantis en los bebés alimentados con leche materna”, comentó Underwood. “Además, durante la semana de descanso que tuvieron los recién nacidos alimentados con leche materna en una de las fases del estudio, la abundancia relativa de bifidobacterias fue significativamente mayor en el caso de los recién nacidos tratados con B. infantis”.

Durante los períodos de administración de B. infantis, aumentó la diversidad de los microbios beneficiales que habitan el tracto gastrointestinal de los bebés alimentados con leche materna. Por otra parte, disminuyó la bacteria dañina conocida como γ-Proteobacteria en los bebés alimentados con leche materna que recibieron B. infantis

Sin embargo, los recién nacidos alimentados con leche de fórmula y tratados con B. infantis y B. lactis no presentaron una reducción de la bacteria γ-Proteobacteria, que normalmente aumenta cuando aparece la ECN y puede causar infecciones que producen daños graves a los tejidos del sistema gastrointestinal, los pulmones y otros órganos del cuerpo.

Las dos cepas de bifidobacterias utilizadas en el estudio fueron cultivadas para UC Davis por una planta comercial apta para usos alimentarios, para garantizar que los recién nacidos que participaban del estudio recibieran probióticos de reconocida pureza y composición, afirmó Underwood.

Se obtuvieron muestras de referencia de la materia fecal de los recién nacidos al inicio del estudio y luego en forma semanal durante cinco semanas. En los recién nacidos alimentados con leche materna, las muestras de materia fecal se recolectaron al inicio del estudio y luego del primer curso de probióticos, de la semana de descanso y del segundo curso de probióticos.

Underwood presentará una solicitud para un nuevo medicamento experimental a la FDA para realizar un ensayo clínico multicéntrico de segunda fase para evaluar la seguridad y eficacia del probiótico B. infantis en la prevención de la ECN en los recién nacidos prematuros. Si los Institutos Nacionales de Salud (NIH) aprueban la solicitud y otorgan el financiamiento necesario, Underwood y sus colegas realizarán un ensayo más amplio que abarque a más recién nacidos.

El estudio se financió mediante un subsidio de cinco años otorgado por el Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development (Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver) y el National Institute of Allergy and Infectious Disease (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas).

Los otros autores del estudio son Karen M. Kalanetra, Nicholas A. Bokulich, Zachery T. Lewis, Majid Mirmiran, Daniel J. Tancredi y David A. Mills, todos de UC Davis.

El Hospital Infantil de UC Davis es el único hospital integral para niños en la región de Sacramento que ofrece atención a bebés, niños, adolescentes y adultos jóvenes con servicios de subespecialidades médicas y atención médica primaria y crítica. El hospital incluye la única sala de emergencias pediátricas y centro de traumatismo pediátrico de nivel 1 en el Valle Central, que ofrece el nivel más alto de atención a niños con enfermedades críticas. Este hospital infantil de 129 camas incluye las unidades de cuidados intensivos neonatales y cuidados intensivos pediátricos, con 49 y 24 camas respectivamente, y una unidad de cuidados intensivos cardíacos. Con más de 120 médicos en 33 subespecialidades, el Hospital Infantil de UC Davis tiene más de 74.000 visitas clínicas y hospitalarias y 13.000 visitas a la sala de emergencia cada año. Para obtener mayor información, visite children.ucdavis.edu.