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News from UC Davis Health System

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NEWS | October 14, 2013

Estudio concluye que las heridas por armas de fuego en niños son más graves, mortales y costosas que otros tipos de heridas infantiles

(SACRAMENTO, Calif.)

Un equipo de investigación dirigido por Oregon Health & Science University (OHSU) y la Universidad de California, Davis, revela que las heridas por armas de fuego en los niños, si bien son poco comunes, son más graves, requieren más cirugía mayor, tienen un mayor índice de mortalidad y presentan un mayor costo por paciente que cualquier otra lesión infantil producida por otros mecanismos, en especial entre los varones adolescentes. El estudio aparece publicado en Internet en la revista Pediatrics.

“Hay poca investigación científica y mucha información errónea citada sobre el tema de heridas por armas de fuego en los niños”, manifestó Craig Newgard, investigador principal del estudio y director del Centro de Políticas e Investigación en Medicina de Emergencias y Urgencias (Center for Policy and Research in Emergency Medicine) de la OHSU. “El propósito de este estudio fue incorporar datos objetivos a la conversación”.

Los estudios anteriores sobre heridas por armas de fuego en niños se centraron, casi exclusivamente, en la mortalidad. Este estudio es uno de los pocos que incluye una cantidad más amplia de niños víctimas de heridas por armas de guerra que fueron atendidos por los servicios de emergencia del 911, mediciones relativa a la gravedad de las lesiones en hospitales y fuera de los hospitales, y niños con heridas por armas de fuego atendidos fuera de los principales centros de trauma.

Para poder llevar a cabo esta investigación, Newgard y sus colegas de OHSU, junto con los investigadores de UC Davis y otros centros del oeste de los Estados Unidos, analizaron los datos correspondientes a aproximadamente 50.000 niños de hasta 19 años que sufrieron heridas por armas de fuego y para quienes se activaron servicios médicos de emergencia del 911 (EMS) durante un período de tres años en cinco regiones occidentales: Portland, Ore.; Vancouver, Wash.; King County, Wash.; Sacramento, Calif.; Santa Clara Calif.; y Denver, Colo.

El equipo de investigación examinó la cantidad de heridas, la gravedad de las heridas, el tipo de intervención hospitalaria, la muerte de pacientes y los costos por paciente en niños con heridas por armas de guerra comparado con los niños cuyas lesiones provenían de otros mecanismos, por ejemplo, por haber sido apuñalado, por haber sido embestido por un vehículo automotor, por haber recibido un golpe con un objeto cortante, por caídas, choques de motocicletas y otros.

El estudio concluyó que comparado con los niños que sufrieron lesiones por otros mecanismos, aquellos que sufrieron heridas con armas de fuego presentaron el porcentaje más alto de lesiones graves (23 por ciento), cirugías mayores (32 por ciento), muertes en hospitales (8 por ciento) y costos por paciente ($28.000 por paciente).

“Si bien los niños con heridas por armas de fuego abarcan solo el 1 por ciento de la muestra, representan más del 20 por ciento de las muertes después de una lesión y un porcentaje desmedido de los costos hospitalarios”, afirmó Nathan Kuppermann, profesor y jefe de cátedra del Centro Médico de UC Davis y coautor del estudio. “La colaboración entre los 10 departamentos de emergencia de la Western Emergency Services Translational Research Network nos permitieron contar con una muestra lo suficientemente completa como para evaluar el impacto físico y económico que tienen las heridas por armas de fuego en los niños para que se puedan desarrollar medidas de prevención más efectivas”.

Los investigadores concluyeron que la salud pública, la prevención de lesiones y las soluciones basadas en políticas de salud son necesarias para reducir las heridas por armas de fuego en niños y sus principales consecuencias en la salud. Los investigadores manifestaron que para reducir la incidencia de estos hechos prevenibles demanda se exigirán esfuerzos interdisciplinarios amplios, incluidas rigurosas alianzas de investigación con organismos nacionales, y una legislación basada en pruebas.

“En la primera década del siglo XXI, las armas de fuego ocupaban el segundo lugar, después de accidentes automovilísticos, de causa de muerte entre los niños y adolescentes — estadounidenses de entre 1 y 19 años — considerados como un grupo”, afirmó Garen Wintemute, el principal autor del estudio y director del Programa de Investigación para la Prevención de la Violencia (Violence Prevention Research Program) de UC Davis. “Esperamos que las conclusiones de este estudio ayuden a encontrar el rumbo hacia medidas de prevención efectivas”.

Este estudio retrospectivo multiregional basado en la población utilizó la Western Emergency Services Translational Research Network. Los autores fueron Craig Newgard y Brian Wetzel de Oregon Health Sciences University; Nathan Kuppermann, James F. Holmes y Garen Wintemute de UC Davis; Jason Haukoos de la Universidad de Colorado; Renee Hsia de la Universidad de California, San Francisco; Ewen Wang y Kristan Stauden-Mayer de la Universidad de Stanford; Eileen Bulger de la Universidad de Washington; y N. Clay Mann y Erik Barton de la Universidad de Utah.

Este estudio fue patrocinado por el Robert Wood Johnson Foundation Physician Faculty Scholars Program; California Wellness Foundation (2010-067); Oregon Clinical and Translational Research Institute (UL1 RR024140); UC Davis Clinical and Translational Science Center (UL1 RR024146); Stanford Center for Clinical and Translational Education and Research (1UL1 RR025744); University of Utah Center for Clinical and Translational Science (UL1-RR025764 and C06-RR11234); y University of California San Francisco Clinical and Translational Science Institute (UL1 RR024131). Todas las adjudicaciones de Ciencias Clínicas y Traslacionales son del Centro Nacional de Recursos para la Investigación, un componente de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), y de la iniciativa NIH Roadmap for Medical Research.

Oregon Health & Science University es una importante universidad de investigación del país y el único centro académico público de salud. Atiende a pacientes de toda la región a través de un centro de trauma de Nivel 1 y el Doernbecher Children's Hospital reconocido en todo el país. OHSU cuenta con escuelas de odontología, medicina, enfermería y farmacia con un alto nivel de financiamiento y un muy buen cumplimiento de la misión social de la universidad. El Knight Cancer Institute de OHSU ayudó a promover la medicina personalizada a través de un descubrimiento que identificó cómo bloquear las células que permiten que siga avanzando el cáncer sin dañar a las células sanas. Los científicos del Brain Institute de OHSU son reconocidos en todo el país por sus descubrimientos que han permitido comprender mejor la enfermedad de Alzheimer y desarrollar nuevos tratamientos para el mal de Parkinson, la esclerosis múltiples y los accidentes cerebrovasculares. El Casey Eye Institute de OHSU es líder mundial en imágenes oftálmicas y en estudios clínicos relacionados con las enfermedades oculares.

El Centro Médico de UC Davis es un centro médico académico integral donde la práctica clínica, la enseñanza y la investigación convergen para mejorar la salud humana. UC Davis, con sus diversos centros de excelencia, incluido el único centro de trauma de nivel 1 de la región; los reconocidos institutos para el estudio de los trastornos del desarrollo neurológico y mejora de la salud de la población, y un centro de cáncer y centro de ciencias clínicas y traslacionales designados nacionalmente, presta servicios a un área de 168.200 kilómetros cuadrados y 33 condados, que se extiende desde la frontera con Oregon al norte hasta Nevada en el este. También extiende su alcance a través de su reconocido programa de telemedicina, que brinda a las comunidades remotas y con atención médica insuficiente de toda California un acceso sin precedentes a la atención de especialidades y subespecialidades médicas.