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News from UC Davis Health System

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NEWS | June 27, 2013

Investigadores de UC Davis descubren que un segundo amiloide puede tener un rol en la enfermedad de Alzheimer

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(SACRAMENTO, Calif.)

Un estudio realizado por los investigadores del Alzheimer’s Disease Center (Centro de la Enfermedad de Alzheimer) de UC Davis halló que la proteína secretada con insulina viaja por el torrente sanguíneo y se acumula en el cerebro de las personas con diabetes tipo 2 y demencia, igual que las placas de proteína beta-amiloide (Αβ) asociadas a la enfermedad de Alzheimer.

Amylin molecue Amylin molecue

Este estudio es el primero en identificar depósitos de esta proteína, conocida como amilina, en el cerebro de las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer, como así también depósitos combinados de amilina y placas Aβ, lo cual sugiere que la amilina es un segundo amiloide, además de ser un nuevo biomarcador del mal de Alzheimer y otras demencias seniles.

“Desde hace bastante tiempo, se sabe que la diabetes produce lesión cerebral, y hubo mucha especulación acerca de por qué ocurre esto, pero hasta el momento no existía ninguna prueba concluyente”, dijo Charles DeCarli, director del Centro de la Enfermedad de Alzheimer de UC Davis.

“Esta investigación es la primera en ofrecer una evidencia clara de que la amilina penetra en el cerebro y forma placas igual que la β-amiloide que se cree es la responsable de la enfermedad de Alzheimer”, agregó DeCarli. “De hecho, la amilina se asemeja a la proteína β-amiloide y ambas interactúan. Es por eso que la denominamos el segundo amiloide de la enfermedad de Alzheimer”.

Amylin deposition in the brain: A second amyloid in Alzheimer’s disease?” se encuentra publicado hoy en Internet en Annals of Neurology.

La diabetes tipo 2 es un trastorno metabólico crónico que aumenta el riesgo de enfermedades cerebrovasculares y demencia, un riesgo que está presente años antes de la primera manifestación clínica de la diabetes. Su incidencia es mucho mayor entre las personas obesas y resistentes a la insulina.

La amilina, o polipéptido amiloide de los islotes, es una hormona secretada por el páncreas que circula por el torrente sanguíneo junto con la insulina y juega un papel fundamental en la regulación de la glucemia, ya que desacelera el vaciado gástrico, promueve la saciedad y previene los picos posprandiales en los niveles de glucosa. Su depósito en el páncreas es una señal clara de diabetes tipo 2.

Frente a un exceso de secreción, algunas proteínas son más propensas a adherirse a otras, y forman pequeños agregados, denominados oligómeros, fibrilares y amiloides. Estos tipos de proteínas también se denominan proteínas amiloidogénicas e incluyen a la amilina y a la Aβ. Existen cerca de 28 proteínas amiloidogénicas, cada una de ellas asociadas a enfermedades. 

El estudio se realizó mediante el examen del tejido cerebral de personas comprendidas en tres grupos distintos: sujetos con diabetes y demencia por enfermedades cerebrovasculares o mal de Alzheimer; sujetos con mal de Alzheimer sin diabetes; y personas de la misma edad que no presentaban patologías y que sirvieron como grupo de control.

La investigación halló numerosos depósitos de amilina en la materia gris de las pacientes diabéticos con demencia, así como también en las paredes de los vasos sanguíneos del cerebro, lo cual sugiere la entrada de amilina por la circulación sanguínea. Sorprendentemente, los investigadores también hallaron amilina en el tejido cerebral de las personas con la enfermedad de Alzheimer a quienes no se les había diagnosticado diabetes; postulan que es posible que estos sujetos hubieran tenido una resistencia a la insulina no diagnosticada. No se halló depósito de amilina en los cerebros de los sujetos sanos del grupo de control.

“Hallamos que los depósitos de amilina en el cerebro de las personas con demencia son independientes de y comparten la misma ubicación con la Aβ, que se sospecha es la responsable de la enfermedad de Alzheimer”, dijo Florin Despa, profesor adjunto residente del Departamento de Farmacología de UC Davis. “Se encuentra en las paredes de los vasos sanguíneos del cerebro y también en áreas distantes de los vasos sanguíneos”.

“Se acumula en el cerebro y hallamos signos de que la amilina mata a las neuronas en forma similar a la Aβ,” agregó. “Y ésta podría ser la respuesta a la pregunta: ¿por qué los obesos y los pacientes con diabetes tipo 2 son más propensos a padecer demencia?”.

Los investigadores siguieron la investigación de Despa y sus colegas descubrieron que la amilina se acumula en los vasos sanguíneos y en el músculo del corazón. A partir de esta evidencia, planteó la hipótesis de que lo mismo debería estar ocurriendo en el cerebro. Para confirmar la hipótesis, el Centro de la Enfermedad de Alzheimer le otorgó una subvención para investigación piloto.

La investigación se llevó a cabo utilizando el tejido cerebral de personas mayores de 65 años donados al Centro de la Enfermedad de Alzheimer de UC Davis: 15 pacientes con la enfermedad de Alzheimer y diabetes tipo 2; 14 pacientes con la enfermedad de Alzheimer sin diabetes; y 13 controles sin patologías. Se utilizaron una serie de pruebas, entre ellas,  el análisis de Western blot, la inmunohistoquímica y la prueba ELISA (prueba de inmunoabsorción enzimática) para analizar la acumulación de amilina en muestras de la corteza temporal.

A diferencia de los cerebros sanos, en el tejido cerebral infiltrado con amilina se detectó más espacios intersticiales, cavidades dentro del tejido, esponjosidad y vasos sanguíneos curvados alrededor de los lugares con acumulación de amilina.

Despa manifestó que el hallazgo puede ofrecer una meta terapéutica para el desarrollo farmacológico, ya sea mediante el aumento del índice de eliminación de amilina a través de los riñones, o mediante la disminución del índice de oligomerización y depósitos en pacientes diabéticos.

“Si usamos un abordaje inteligente para tratar la prediabetes, una afección que promueve la secreción de amilina, podríamos estar en condiciones de reducir el riesgo de complicaciones, incluida la enfermedad de Alzheimer y otras demencias”, dijo Despa.

Otros autores del estudio incluyen a Kaleena Jackson, Gustavo A. Barisone, Elva Diaz y Lee-Way Jin, todos ellos de UC Davis.

El estudio fue financiado por la Fundación Nacional de Ciencias, subvención CBET 1133339 (F.D.); la Asociación Americana de la Diabetes, subvención 1-13-IN-70 (F.D.); el Programa del Proyecto Piloto de la Enfermedad de Alzheimer de la Universidad de California, Davis  (F.D.); Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, subsidio P30AG010129 (C.D.); y una Subvención “Vision” del Sistema de Salud de la Universidad de California, Davis (F.D.).

El Centro de la Enfermedad de Alzheimer de UC Davis es uno de sólo 27 centros de investigación designados por los Institutos Nacionales del Instituto Nacional de Salud sobre el Envejecimiento. El objetivo del centro es traducir los avances de la investigación en mejores diagnósticos y tratamientos para pacientes, concentrándose al mismo tiempo en la meta de largo plazo de encontrar una forma de prevenir o curar la enfermedad de Alzheimer. También financiado por el estado de California, el centro les permite a los investigadores estudiar los efectos de la enfermedad en una población especialmente diversa. Para mayor información, visite alzheimer.ucdavis.edu.