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News from UC Davis Health System

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NEWS | June 10, 2013

La reducción de tomografías computarizadas pediátricas de alta dosis e innecesarias podría disminuir la incidencia de cánceres asociados en un 62 por ciento

(SACRAMENTO, Calif.)

Un estudio que examina las tendencias en el uso de la tomografía computarizada (TC) por rayos X en niños en Estados Unidos ha encontrado que la reducción de exploraciones innecesarias y la disminución de las dosis en las exploraciones de dosis más altas podría disminuir el riesgo general a lo largo de la vida de futuros cánceres relacionados con los estudios de imágenes en un 62 por ciento. La investigación por un científico del Sistema de Salud de UC Davis se ha publicado hoy en línea en JAMA Pediatrics.

Diana Miglioretti Diana Miglioretti

Los 4 millones de tomografías computarizadas de los órganos explorados con más frecuencia, realizadas en niños cada año podrían causar aproximadamente 4870 cánceres futuros, según el estudio. La reducción del 25 por ciento superior de la dosis de radiación podría prevenir 2.090 —o el 43 por ciento— de estos cánceres futuros.  Eliminando también los estudios de imágenes innecesarios, se podrían prevenir 3.020 —o el 62 por ciento— de los cánceres, dijo Diana Miglioretti, autora principal del estudio y profesora decana de Bioestadística del Departamento de Ciencias de la Salud Pública del Sistema de Salud de UC Davis.

“Existen posibles efectos nocivos de la TC, lo cual significa que existe un riesgo de cáncer, aunque muy pequeño en niños individuales, por lo que es importante reducir este riesgo de dos maneras”, dijo Miglioretti. “La primera es hacer solo una TC cuando sea médicamente necesario y usar estudios de imágenes alternativos cuando sea posible. La segunda es dosificar la TC adecuadamente para niños”.

La tomografía computarizada es un procedimiento utilizado para generar imágenes transversales del cuerpo en entornos de diagnóstico y terapéuticos. Se utiliza con frecuencia en niños pequeños que pueden haber sufrido traumatismo, por ejemplo. Miglioretti apuntó que su uso ha aumentado drásticamente debido a que la tecnología es eficaz y ofrece mayores ventajas que otros métodos de estudios de imágenes que no involucran radiación ionizante, como los estudios de imágenes de resonancia magnética (RM), que requieren que un niño permanezca quieto en un escáner durante un período de tiempo extendido. Los estudios de imágenes por ultrasonidos pueden llevar mucho tiempo. Las dosis de radiación administradas por las TC son 100 a 500 veces superiores que las de la radiografía convencional, dijo Miglioretti.

El estudio retrospectivo se llevó a cabo en diversos niños varones y hembras menores de 15 años, que fueron inscritos en siete sistemas de atención médica integrados: Group Health Cooperative en Washington; Kaiser Permanente en Colorado, Georgia, Hawaii, y la Northwest and Marshfield Clinic en Wisconsin, así como los Sistemas de Salud Henry Ford en Michigan. Miglioretti realizó la investigación mientras estaba empleada en el Group Health Cooperative.

Los investigadores examinaron datos sobre la utilización de las TC de seis de los sistemas de salud entre 1996 y 2010. Las dosis de radiación y el riesgo estimado de cáncer se calcularon mediante el examen de 744 TC aleatorias de la cabeza, abdomen/pelvis, tórax y columna vertebral realizadas desde el 2001 hasta el 2011 en cinco de los sistemas de salud. Los investigadores dijeron que los exámenes de estas regiones del cuerpo representan más del 95 por ciento de todas las TC.

Los riesgos estimados de cánceres a lo largo de la vida atribuibles a estas exploraciones se calcularon usando el informe VII de los efectos biológicos de la radiación ionizante (Biological Effects of Ionizing Radiation, BEIR) para cánceres de mama, cólon, hígado, pulmón, ovarios, próstata, estómago, tiroides, vejiga y uterinos, además de leucemia, y usando modelos desarrollados con métodos parecidos para cánceres orales, esofágicos, del recto, pancreáticos, renales y cerebrales, que pueden llegar a representar el 85 por ciento de la incidencia total de cáncer en Estados Unidos.

El estudio halló que el uso de la TC aumentó entre 1996 y 2005. En niños menores de 5 años, el uso de la TC se duplicó de 11 en 1000 en 1996 a 20 en 1000 en 2005-2007, luego disminuyó a 15,8 en 1000 en 2010. En niños de 5 a 14 años, el uso de la TC casi se triplicó, de 10,5 en 1000 en 1996, hasta alcanzar un máximo de 27 en 1000 en 2005, antes de disminuir a 23,9 en 1000 en 2010.

Los investigadores también encontraron que las dosis de radiación que recibía el paciente eran altamente variables para exámenes de la misma región anatómica.

 El riesgo de leucemia inducida por radiación y cánceres cerebrales es máximo para TC de cabeza, el tipo de TC que con más frecuencia se realiza en niños. Si bien la dosis efectiva de las TC de cabeza es relativamente baja, las dosis empleadas para el cerebro y la médula roja son relativamente altas en niños pequeños, de lo que se sigue el riesgo más elevado en cáncer de cerebro y leucemia para órganos sometidos a estudios de imágenes. El riesgo de cáncer sólido inducido por radiación es máximo para TC del abdomen y la pelvis, cuyo uso ha sufrido además el aumento más drástico, especialmente en niños de mayor edad. Los cánceres de mama, tiroides y pulmón y la leucemia representan el 68 por ciento de los cánceres proyectados en niñas expuestas; los cánceres de cerebro, pulmón y cólon y la leucemia representan el 51 por ciento de los cánceres futuros en niños.

Miglioretti explicó que los órganos de los niños están expuestos a un mayor riesgo de cáncer debido a las exploraciones de TC porque los niños están creciendo y sus células se están dividiendo rápidamente. Además, el riesgo de cáncer a lo largo de la vida es mayor en niños debido a que están al comienzo de sus vidas; tienen mucha más vida por delante.

Apuntó que los médicos pueden reducir las dosis usando una serie de estrategias diferentes, incluida la reducción de la duración de la exploración centrándose exclusivamente en la ‘zona de interés’, la región para la que es necesario el estudio de imágenes. Por ejemplo, cuando la zona de interés es el abdomen, los médicos deberían evitar que también se explore la pelvis. Dijo que las directrices de dosificación para los estudios de imágenes de pacientes pediátricos deberían seguirse al pie de la letra.

La campaña Image Gently, una iniciativa de la Alliance for Radiation Safety in Pediatric Imaging (Alianza para la Seguridad frente a la Radiación en Estudios de Imágenes Pediátricos), que está integrada por la Society for Pediatric Radiology, la American Association of Physicists in Medicine, el American College of Radiology y la American Association of Radiologic Technicians, se ha propuesto cambiar la práctica fomentando el conocimiento de oportunidades para promover la protección frente a la radiación en los estudios de imágenes médicos de niños.

 “Una persona de contextura más pequeña necesita una dosis menor del aparato para crear una imagen de adecuada calidad para hacer un diagnóstico clínico”, dijo Miglioretti.

 La investigación ha sido posible gracias a la subvención n.º U19CA79689 del National Cancer Institute Cancer Research Network Across Health Care Systems; la subvención n.º R21CA131698 del National Cancer Institute; y la subvención n.º K24CA125036.

 Otros autores del estudio son: Rebecca Smith-Bindman, UC San Francisco; Eric Johnson of Grout Heath Research Institute; Andrew Williams, Center for Health Research, Kaiser Permanente, Hawaii; Robert T Greenlee of the Epidemiology Research Center, Marshfield Clinic Research Foundation; Sheila Weinmann, Center for Health Research, Kaiser Permanente, Northwest; Leif I. Solberg, Health Partners Institute for Education and Research, Kaiser Permanente, Denver; Douglas Roblin, Center for Health Research, Kaiser Permanente, Southeast; Michael J. Flynn, Henry Ford Health System; y Nicholas Vanneman, Institute of General Practice, Johann Wolfgang Goethe University, Alemania.

El Sistema de Salud de UC Davis está mejorando vidas y transformando la asistencia médica mediante iniciativas para administrar una excelente atención médica al paciente, realizar investigación de punta, fomentar una innovadora educación interprofesional, y crear asociaciones dinámicas y productivas con la comunidad. El sistema académico de salud incluye una de las mejores facultades de medicina del país, un hospital docente de cuidados agudos con 619 camas, un grupo de consultas de médicos con 1000 miembros y la nueva escuela de enfermería Betty Irene Moore School of Nursing. Cuenta con un centro de cáncer integral designado por el National Cancer Institute, un instituto de neurodesarrollo internacional, un instituto de células madre y un hospital infantil integral. Otros centros prominentes a nivel nacional se centran en impulsar la telemedicina, mejorar la atención médica vascular, eliminar las disparidades de salud y convertir los hallazgos de las investigaciones en nuevos tratamientos para los pacientes. Juntos convierten a UC Davis en un centro principal de innovación que está transformando la salud para todos. Para obtener más información, visite healthsystem.ucdavis.edu.