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News from UC Davis Health System

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NEWS | February 11, 2013

La lesión cerebral vascular es un factor de riesgo mayor que las placas amiloides en el envejecimiento cognitivo

(SACRAMENTO, Calif.)

La lesión cerebral vascular resultado de afecciones del tipo de presión arterial alta y accidente cerebrovascular es un factor de riesgo mayor para la disfunción cognitiva entre personas de mayor edad no dementes que la deposición de las placas amiloides en el cerebro, desde hace tiempo relacionadas con afecciones como la enfermedad de Alzheimer, según los resultados de un estudio realizado por investigadores en el Alzheimer’s Disease Research Center (Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer) de UC Davis.  

Bruce Reed © UC Regents Bruce Reed © UC Regents

Publicado a primera hora de hoy en Internet en JAMA Neurology (anteriormente Archives of Neurology), el estudio encontró que la lesión cerebral vascular era con mucho la que ejercía una mayor influencia en toda una gama de dominios cognitivos, incluido el pensamiento de nivel superior y el olvido del deterioro cognitivo leve.

Los investigadores también trataron de determinar si existía una correlación entre la lesión cerebral vascular y la deposición de placas beta-amiloides (Αβ), consideradas un marcador temprano e importante de la enfermedad de Alzheimer, comentó Bruce Reed, director asociado del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de UC Davis en Martinez, California. Además, trataron de descifrar el efecto que cada una tiene en la memoria y en la función ejecutiva.

“Nos planteamos dos preguntas”, comentó Reed, profesor del Departamento de Neurología de UC Davis. “La primera pregunta fue si existía alguna correlación entre esas dos patologías y la respuesta simple es ‘no’. Investigaciones anteriores, realizadas en animales, han sugerido que tener un accidente cerebrovascular causa una mayor deposición de beta-amiloide en el cerebro. Si este fuera el caso, las personas que han tenido más lesiones cerebrales vasculares deberían tener niveles más elevados de beta-amiloide. No encontramos nada que pudiera respaldar esto”.

"La segunda”, continuó Reed, “fue si niveles más altos de enfermedad cerebrovascular o de placas amiloides tienen un mayor impacto en la función cognitiva en adultos de mayor edad no dementes. La mitad de los participantes en el estudio tenía niveles anormales de beta-amiloide y la mitad tenía lesión cerebral vascular o infartos. Pudo verse con toda claridad que el efecto del amiloide era muy pequeño, pero que la lesión cerebral vascular tenía efectos claramente negativos”. 

“Cuanta más lesión cerebral vascular tenían los participantes, peor era su memoria y peor su función ejecutiva – su capacidad para organizar y resolver problemas”, comentó Reed.

La investigación se realizó en los 61 participantes, varones y mujeres, en el estudio, de edades comprendidas entre los 65 y los 90 años, con una edad media de 78. Treinta de los participantes eran clínicamente “normales”, 24 padecían deterioro cognitivo y 7 tenían un diagnóstico de demencia, en base a las pruebas cognitivas. Los participantes se reclutaron en el norte de California entre 2007 y 2012.

Los participantes en el estudio fueron sometidos a estudios de resonancia magnética nuclear (RMN) para medir la lesión cerebral vascular, y a tomografías por emisión de positrones (TEP) para medir la deposición de beta-amiloide: marcadores de las dos patologías más comunes que afectan al envejecimiento cerebral. La lesión cerebral vascular aparece en las RMN como infartos cerebrales e “hiperintensidades de la sustancia blanca”, áreas del cerebro que aparecen de color blanco brillante.

El estudio encontró que existía una correlación negativa entre la memoria y la función ejecutiva de un lado y los infartos cerebrales del otro, especialmente los infartos en la sustancia gris cortical y subcortical. Aunque los infartos fueron comunes en este grupo, variaron notablemente en tamaño y localización, y muchos habían estado clínicamente silenciosos. El nivel de amiloide en el cerebro no se correlacionó con cambios en la memoria ni en la función ejecutiva, y no hubo señales de que el amiloide interactuara con los infartos en detrimento de la capacidad de pensar.

Reed dijo que el estudio es importante porque hay una enorme cantidad de interés en detectar la enfermedad de Alzheimer en su fase más temprana, antes de que el individuo presente síntomas clínicos. Es posible realizar una exploración cerebral y detectar beta-amiloide en el cerebro, algo que constituye un desarrollo muy reciente, comentó.

“El uso de esta herramienta de diagnóstico pasará a estar a disposición de manera razonable y amplia en los próximos años, lo que permitirá a los médicos detectar si una persona de mayor edad tiene niveles anormales de beta-amiloide en el cerebro. Así que es muy importante entender el significado de un hallazgo de deposición de beta-amiloide”, afirmó Reed.

“Lo que este estudio dice es que los médicos deben pensar sobre esto de una forma un poco más complicada. No deben olvidarse de la enfermedad cerebrovascular, que es también muy común en este grupo de edades y podría también causar problemas cognitivos. Incluso si una persona tiene placas amiloides, esas placas podrían no ser la causa de sus síntomas cognitivos leves”.

Otros autores incluyen a Natalie Marchant de UC Berkeley y el Instituto Buck de Investigación del Envejecimiento, Dhada Roxanna y William Jagust de UC Berkeley; Charles DeCarli y Dan Mungas de UC Davis; Stephen Kriger y Michael Weiner de la Universidad de California en San Francisco;  y Nerses Sanossian, Wendy Mack y Helena Chui de la Universidad del Sur de California.

La investigación ha estado respaldada por las subvenciones número AG012435, AG00266 y AG10129 de los Institutos Nacionales de Salud.

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