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News from UC Davis Health System

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NEWS | January 10, 2013

Estudio de UC Davis desestima la noción de que los cuerpos con forma de pera son más sanos que los cuerpos manzana

Por primera vez vinculan proteínas anormales de grasas en las nalgas con síndrome metabólico

(SACRAMENTO, Calif.)

Las personas con “forma de manzana” – con grasa más concentrada alrededor del abdomen — se han considerado por mucho tiempo como personas con mayor riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes que aquellas con “forma de pera” y que concentran más peso en las nalgas, las caderas y los muslos.

Una nueva investigación realizada por el Sistema de Salud de UC Davis ofrece nueva evidencia de que los beneficios protectores de tener un cuerpo con forma de pera pueden ser más un mito que una realidad. Una nueva investigación realizada por el Sistema de Salud de UC Davis ofrece nueva evidencia de que los beneficios protectores de tener un cuerpo con forma de pera pueden ser más un mito que una realidad.

Pero una nueva investigación realizada por el Sistema de Salud de UC Davis, publicada en la Revista de Endocrinología Clínica y Metabolismo, ofrece nueva evidencia de que los beneficios protectores de tener un cuerpo con forma de pera pueden ser más un mito que una realidad.  El artículo se publicó en Internet el 10 de enero y aparecerá en la edición impresa de la revista en marzo de 2013.

Nuevas investigaciones ofrecen evidencia de que los beneficios protectores de tener un cuerpo con forma de pera pueden ser más mito que realidad.

El estudio de UC Davis mostró que la grasa almacenada en el área de las nalgas – también conocida por tejido adiposo glúteo — secreta niveles anormales de quemerina y omentina-1, proteínas que pueden llevar a la inflamación y una condición pre-diabética conocida como resistencia a la insulina en individuos con síndrome metabólico. 

El síndrome metabólico se refiere a un grupo de factores de riesgo que ocurren juntos, duplicando el riesgo de enfermedades cardíacas y aumentando por lo menos cinco veces el riesgo de diabetes. Los factores de riesgo incluyen tener cintura grande, niveles bajos de lipoproteínas de alta-intensidad (HDL) o colesterol “bueno,” presión arterial alta como así también niveles altos de azúcar en la sangre en ayunas (resistencia a la insulina) y niveles altos de triglicéridos. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, el síndrome metabólico afecta a un 35 por ciento de estadounidenses de más de 20 años de edad. 

“La grasa en el abdomen se ha considerado por mucho tiempo la más perjudicial para la salud, y se pensaba que la grasa en los glúteos protegía contra la diabetes, las enfermedades cardíacas y el síndrome metabólico,” dijo Ishwarlal Jialal, autor principal del estudio y profesor de patología y medicina de laboratorio y medicina interna en UC Davis. “Pero nuestra investigación ayuda a disipar el mito de que la grasa glútea es ‘inocente.’  También sugiere que los niveles anormales de proteínas pueden ser un indicador temprano para identificar a aquellos con riesgo de desarrollar síndrome metabólico.”

El equipo de UC Davis mostró que en individuos con síndrome metabólico temprano, la grasa glútea secretaba niveles elevados de quemerina y niveles bajos de omentina-1 – proteínas que se correlacionan con otros factores que se sabe aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes.  Los niveles altos de quemerina, por ejemplo, se correlacionaban con presión arterial alta, niveles elevados de proteína reactiva-C (signo de inflamación) y triglicéridos, resistencia a la insulina, y niveles bajos de colesterol HDL.  Los niveles bajos de omentina-1 se correlacionaron con niveles altos de triglicéridos y glucosa en la sangre y niveles bajos de colesterol HDL.

“Los niveles altos de quemerina se correlacionaron con cuatro de las cinco características del síndrome metabólico y pueden ser un biomarcador prometedor para síndrome metabólico,” dijo Jialal.  “Como también es un indicador de inflamación y resistencia a la insulina, además podría emerger como parte de un panel biomarcador para definir estados de obesidad de alto riesgo.  La buena noticia es que bajar de peso puede reducir los niveles de quemerina como así también el riesgo de síndrome metabólico.”

Para realizar el estudio, Jialal y sus colegas reclutaron 45 pacientes con síndrome metabólico temprano –definido como tener por lo menos tres factores de riesgo de síndrome metabólico, incluyendo obesidad central, hipertensión, aumentos moderados en los niveles de glucosa no todavía en la gama diabética (<126 mg/dl), e hiperlipidemia sin enfermedad cardiovascular o diabetes. Un grupo de control de 30 individuos tenía menos de dos factores de riesgo de síndrome metabólico, con niveles normales de glucosa y triglicéridos.  En ambos grupos había números comparables de sexo y edad.

En todos los participantes se midieron glóbulos, lípidos y glucosa en la sangre, presión arterial y niveles de proteína reactiva-C.  También se midieron los niveles de cuatro proteínas secretadas por el tejido adiposo –quemerina, resistina, visfatina y omentina-1 — en plasma y en muestras subcutáneas de grasa del tejido glúteo.

Los investigadores vieron que los niveles de quemerina aumentaron y los niveles de omentina-1 bajaron tanto en el plasma como en la grasa glútea en individuos con síndrome metabólico, comparado con aquellos en el grupo de control.  Los niveles anormales de estas dos proteínas también fueron independientes de edad, índice de masa corporal y circunferencia de la cintura.

“En el futuro los grandes estudios epidemiológicos se deberían concentrar en evaluar el rol de la quemerina como biomarcador para el desarrollo de diabetes y enfermedades cardiovasculares en el síndrome metabólico,” dijo Jialal.

Otros autores del estudio, titulado “Aumento de la Quemerina y Reducción de la Omentina-1 tanto en el Tejido Adiposo como en el Plasma en Síndrome Metabólico Naciente”, incluyen Sridevi Devaraj de Baylor College of Medicine, Harmeet Kaur de UC Davis, Beverley Adams-Huet of the University de Texas Southwestern Medical Center, y Andrew A. Bremer de Vanderbilt University.

El estudio fue apoyado por un subsidio de la Asociación Americana de la Diabetes.

Sistema de Salud de UC Davis
El Sistema de Salud de UC Davis mejora la salud de pacientes en todas partes y lo hace proveyendo excelente atención médica, conduciendo investigaciones revolucionarias, promoviendo educación innovadora e interprofesional, y fomentando sociedades dinámicas y productivas con la comunidad. El sistema académico de salud incluye una de las mejores facultades de medicina del país, un hospital educativo de 619 camas de cuidados intensivos, un grupo de médicos de 1000 miembros y la nueva Facultad de Enfermería Betty Irene Moore. El Sistema de Salud de UC Davis alberga un centro de cáncer designado por el Instituto Nacional del Cáncer, un instituto internacional de desarrollo neurológico, un instituto de células madre y un hospital infantil integral. Otros centros nacionalmente reconocidos se concentran en avanzar la telemedicina, mejorar la salud vascular, eliminar las desigualdades de salud y traducir los resultados de sus investigaciones en nuevos tratamientos para los pacientes. Juntas, estas entidades hacen de UC Davis un centro de innovación que está transformando la salud de todos. Para mayor información, visite healthsystem.ucdavis.edu.