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News from UC Davis Health System

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NEWS | October 31, 2012

Estudio descubre que la alta presión arterial daña el cerebro al inicio de la edad media madura

El estudio investigativo es el primero en identificar daño estructural del cerebro por la alta presión arterial entre personas tan jóvenes como 40 años de edad.

(SACRAMENTO, Calif.)

Un estudio realizado por investigadores en UC Davis ha determinado que la alta presión arterial no controlada daña la estructura y la función del cerebro tan pronto como al inicio de la edad madura, e incluso los cerebros de personas en edad madura, a quienes clínicamente no se les consideraría que tengan hipertensión, muestran evidencia del silencioso daño estructural del cerebro.

Charles DeCarli Charles DeCarli

La investigación descubrió un envejecimiento acelerado del cerebro entre individuos hipertensos y prehipertensos en la década de sus 40 años, que incluía daño a la integridad estructural de la materia blanca del cerebro y al volumen de su materia gris, sugiriendo que la lesión vascular del cerebro "se desarrolla insidiosamente durante toda la vida con efectos visibles".

El estudio es el primero en demostrar que hay un daño estructural cerebral en los cerebros de adultos al inicio de la edad madura como resultado de la alta presión arterial. El daño estructural a la materia blanca del cerebro que la alta presión arterial causa se ha asociado previamente con el deterioro cognitivo en los individuos de mayor edad.

Publicado en línea el día de hoy, en la publicación médica conocida en inglés como The Lancet Neurology, el estudio aparecerá impreso en el ejemplar de diciembre del 2012. Éste enfatiza la necesidad de poner atención de por vida a los factores de riesgo vasculares para el envejecimiento del cerebro, dijo el autor principal del estudio Charles DeCarli, profesor de neurología y director del Centro de la Enfermedad de Alzheimer de UC Davis.

"El mensaje aquí es sumamente claro: Las personas pueden influenciar la salud del cerebro a la edad avanzada, conociendo y tratando su presión arterial mientras son jóvenes, cuando uno no estaría pensando en ello necesariamente", dijo DeCarli. "Las personas en nuestro estudio eran normales desde el punto de vista cognitivo, así que la ausencia de síntomas no significa nada".

La presión arterial normal se considera una presión arterial sistólica - el número en la parte superior - por debajo de 120 y una presión diastólica - el número en la parte inferior - por debajo de 80. La extensión de la presión arterial prehipertensa es un número en la parte superior entre 120 y 139 y un número en la parte inferior entre 80 y 89. La presión arterial por encima de 140 sobre 90 se considera alta.

La presión arterial elevada afecta aproximadamente a 50 millones de norteamericanos y está asociada con un riesgo del 62 por ciento de enfermedad cerebrovascular, como un ataque isquémico y un riesgo del 49 por ciento de enfermedad cardiovascular. Es el único factor de riesgo más grande de mortalidad en los Estados Unidos.

Estudios anteriores han identificado asociaciones entre la presión arterial elevada y un riesgo más alto de lesión cerebral y atrofia que conduce a un desempeño cognitivo reducido y a una mayor probabilidad de demencia, haciendo que la hipertensión sea un importante factor de riesgo modificable para el deterioro cognitivo a finales de la vida. Hay evidencia, indica el estudio, de que el reducir la presión arterial entre las personas en edad madura y entre las personas al inicio de su vejez puede ayudar a prevenir el deterioro cognitivo y la demencia a finales de la vida.

El estudio investigativo titulado "Los efectos de la presión arterial sistólica en la integridad de la materia blanca en los adultos jóvenes: del estudio del corazón de Framingham (Effects of systolic blood pressure on white matter integrity in young adults: from the Framingham Heart Study)" busca descifrar la edad del inicio, la extensión y la índole de los efectos de la presión arterial sistólica elevada en el deterioro cognitivo entre los participantes en el estudio de Framingham, una evaluación longitudinal que comenzó hace más de 60 años de la salud cardiovascular de los residentes de Framingham, Mass., que está ahora en su tercera generación de participantes.

El estudio investigativo incluyó a 579 participantes de Framingham que, en promedio, tenían 39 años de edad cuando se les reclutó para su participación en el estudio, que se lanzó en el 2009. La presión arterial se midió como el promedio de dos presiones arteriales registradas por un médico. Los participantes del estudio se organizaron en grupos con presión arterial normal, aquéllos que eran prehipertensos y aquéllos con alta presión arterial. También se tomó en cuenta el que estuvieran recibiendo tratamiento para la alta presión arterial y el que fumaran.

El estudio realizado meticulosamente uso imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging - MRI) para determinar la salud cerebral de los participantes, usando una variedad de medidas de la lesión de la materia blanca y el volumen de la materia gris. Las medidas incluyeron anisotrofía fraccional e imágenes con tensor de difusión, que revelan detalles microscópicos de la arquitectura del tejido en la materia blanca, que muestran daño diminuto del tejido. También se examinaron las hiperintensidades de la materia blanca -- áreas que lucen intensamente blancas en las MRI - y también se examinó la densidad de la materia gris. Luego, los estudios de imágenes se combinaron para crear una medida global para comparar la salud cerebral de los tres grupos de participantes del estudio.

Los resultados descubiertos con la anisotrofía fraccional que se localiza en los lóbulos frontales fueron fraccionales se redujeron por un 6.5 por ciento entre las personas normales e hipertensas. Y, hubo un 9 por ciento de pérdida de materia gris en el lóbulo frontal del cerebro.

Los autores no postularon un mecanismo para el daño. Sin embargo, notaron que la rigidez de las arterias con el envejecimiento causa que la presión arterial suba, provocando reducciones en el flujo de sangre al cerebro.

"Este trabajo sugiere que el daño microestructural de la materia blanca recientemente descrito, asociado con la alta presión arterial en los ancianos podría ser detectado en una etapa más temprana de la vida, reforzando aún más el punto de vista de que es posible que una lesión vascular del cerebro se desarrolle insidiosamente durante varias décadas", dijo Pauline Maillard, la autora principal del estudio. "Estos resultados enfatizan la necesidad del control temprano y óptimo de la presión arterial, que no se logra de manera rutinaria ni se sujeta a análisis en pruebas clínicas aleatorias controladas".

Entre otros autores del estudio se incluyen a Evan Fletcher y Owen Carmichael de UC Davis y Sudha Seshadri, Alexa Beiser, Jayandra J. Himali, Rhoda Au y Philip A. Wolf de la Universidad de Boston y del Estudio del Corazón de Framingham.

El estudio fue financiado por subvenciones del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre y del Instituto Nacional de Asuntos Relacionados con el Envejecimiento de los Institutos Nacionales de la Salud.

El Centro de la Enfermedad de Alzheimer de UC Davis es uno de únicamente 29 centros de investigación designados por el Instituto Nacional de Asuntos Relacionados con el Envejecimiento de los Institutos Nacionales de la Salud. El objetivo del centro es aplicar los avances investigativos a diagnósticos y tratamientos mejorados para los pacientes mientras se concentra en el objetivo a largo plazo de encontrar una forma de prevenir o curar la enfermedad de Alzheimer. Financiado también por el estado de California, el centro permite que los investigadores estudien los efectos de la enfermedad en una diversa población única. Para obtener más información, visite alzheimer.ucdavis.edu.