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News from UC Davis Health System

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NEWS | August 6, 2012

Los niños blancos son más proclives a recibir tomografías computarizadas (ct) que los niños hispanos o afroamericanos

(SACRAMENTO, Calif.)

Los niños blancos tienen más probabilidades de recibir tomografías computarizadas (CTs) craneales (cabeza) en una sala de emergencia después de un traumatismo menor de cabeza que los niños afroamericanos o hispanos, según un estudio publicado por investigadores de UC Davis.

El resultado del estudio no indica que no se realicen suficientes tomografías computarizadas entre los niños afroamericanos e hispanos.  En cambio, los investigadores sugieren que es probable que los niños blancos reciban demasiadas tomografías computarizadas y que por lo tanto estén más  expuestos a innecesaria radiación.

Los resultados están en Internet y aparecen en la edición de agosto de los Archivos de Pediatría y Medicina de Adolescentes en un artículo titulado "Uso de tomografías computarizadas en niños con traumatismos craneales menores: Asociación con raza/etnicidad".

Joanne Natale
Joanne Natale

"Encontramos que si bien el uso de tomografías computarizadas era apropiado en todos los grupos raciales para los niños con un riesgo mayor de lesiones cerebrales después de traumatismos cerebrales aparentemente menores, para niños con riesgos mínimos las tomografías computarizadas se usaron más en niños blancos", dijo JoAnne E. Natale, profesora asociada de medicina intensiva pediátrica en la Facultad de Medicina de UC Davis y autora principal del estudio, que presentó sus resultados preliminares en la Asamblea Científica del Colegio Estadounidense de Médicos de Emergencia en octubre del año pasado.

"En muchas instancias, los médicos parecieran estar respondiendo a la ansiedad de los padres más que a la evidencia médica", dijo Natale.

Las tomografías computarizadas de cráneo son comunes en las salas de emergencia para niños y adultos después de un traumatismo en la cabeza para determinar si hay hinchazón o sangrado en el cerebro, lo cual podría resultar fatal.  Estas tomografías usan radiación para obtener imágenes del cráneo, el cerebro, el hueco de los ojos y los senos nasales.

Los estudios han indicado que existen posibles consecuencias a largo plazo como resultado de la radiación de tomografías computarizadas, particularmente en niños que son más vulnerables a los efectos de la radiación que pueden causar cáncer.  Natale y sus colegas analizaron la información recabada en el caso de aproximadamente 40 mil niños identificados como hispanos, afroamericanos no hispanos, o blancos no hispanos.  Aunque todos los niños tenían un traumatismo menor de cabeza, algunos se podrían categorizar como pacientes con mayor riesgo de una lesión clínicamente significativa y por lo tanto requiriendo una tomografía computarizada en base a reglas de predicción clínica. En cada caso, los médicos documentaron las razones más importantes que influenciaron su decisión, incluyendo indicaciones médicas como así también criterios no médicos, como pedido o ansiedad de los padres.

Los investigadores encontraron que la raza y/o etnicidad de los niños no tuvo efecto en la probabilidad de recibir una tomografía computarizada en los niños con un mayor riesgo de lesiones cerebrales clínicamente importantes; todos los grupos recibieron apropiadas imágenes de diagnóstico.  Sin embargo, entre pacientes pediátricos con menos riesgo, los niños blancos fueron más proclives a recibir tomografías computarizadas que los niños afroamericanos e hispanos.  En un 12 por ciento de los casos de niños blancos (con el riesgo más bajo de lesiones cerebrales clínicamente importantes), los médicos de la sala de emergencia citaron ansiedad y pedidos de los padres como el criterio más importante que los llevó a ordenar la tomografía.  Para el grupo correspondiente de niños afroamericanos e hispanos, los médicos citaron pedidos/ansiedad de los padres en sólo un 5 por ciento de los casos pediátricos involucrando tomografías computarizadas para el riesgo más bajo de lesiones cerebrales.

"Nuestros resultados muestran que factores médicamente irrelevantes pueden afectar la decisión de los médicos de manera que puede afectar negativamente al paciente", dijo Natale, que también es directora médica de la Unidad Pediátrica de Terapia Intensiva del Hospital Infantil de UC Davis. "Esto enfatiza la necesidad de apoyar decisiones clínicas sólidas y basadas en fuerte evidencia empírica para asegurar una atención óptima para todos los pacientes".

El riesgo de malignidad por radiación de tomografías computarizadas, particularmente en niños, ha sido identificado en varios estudios.  Un artículo reciente publicado en The Lancet trató posibles consecuencias a largo plazo como resultado de tomografías computarizadas.  Mostró que los niños que reciben de dos o tres tomografías computarizadas antes de los 15 años de edad triplican su riesgo de desarrollar cáncer cerebral y triplican su riesgo de desarrollar leucemia si reciben de cinco a 10 tomografías computarizadas.  Sin embargo, el estudio advirtió que el riesgo absoluto de desarrollar cáncer sigue siendo muy pequeño si reciben de cinco a 10 tomografías computarizadas y los beneficios de la tomografía, si es indicada, son mucho más grandes que los riesgos.

Si bien la tomografía computarizada se realiza en niños después de un traumatismo de cráneo moderado o grave, las indicaciones son menos claras en niños con traumatismos menores y depende de si se presentan determinados factores clínicos.  En el año 2009, investigadores de UC Davis escribiendo en The Lancet desarrollaron una serie de reglas para identificar pacientes de bajo riesgo que no necesitarían una tomografía computarizada.  Las "reglas de predicción" para niños de menos de 2 años y para aquellos de más de 2 años dependieron de la presencia o ausencia de varios síntomas y circunstancias, incluyendo la forma en que se sufrió una lesión, la historia de pérdida de conciencia del paciente, el estado neurológico en el momento de la evaluación y la evidencia clínica de fractura craneal, entre otras.

Tanto el estudio de The Lancet como la investigación actual utilizaron información recabada a través de un esfuerzo colaborativo de investigación liderado por Nathan Kuppermann, autor principal del artículo sobre raza/etnicidad y jefe del Departamento de Medicina de Emergencia de UC Davis.  Bajo el auspicio de la Red de Investigación Aplicada de Atención Pediátrica de Emergencia (PECARN), el estudio original inscribió a más de 42,000 niños con traumatismos menores de cabeza que fueron vistos en 25 salas de emergencia en todo el país entre los años 2004 y 2006.

 "Por el gran número de niños estudiados en salas de emergencia de PECARN, esta extensiva red ha hecho posible numerosos estudios que de otra manera no serían posibles, respondiendo a preguntas urgentes que antes eran difíciles de estudiar", dijo Kuppermann, que es profesor de pediatría y medicina de emergencia. "El resultado de estos estudios está cambiando la forma como atendemos a los niños".

La investigación de Kuppermann, publicada en el artículo de Lancet en el 2009, mostró que las tomografías computarizadas no son necesarias en niños con bajo riesgo de lesiones cerebrales traumáticas clínicamente significativas.  En base a ese estudio, se desarrollaron dos algoritmos (uno para niños de menos de 2 años y el otro para niños de más de 2 años) con criterios específicos para guiar a los médicos en la decisión de si una tomografía computarizada es necesaria para un traumatismo menor de cabeza, como la presencia de factores tales como estado mental alterado, historia de pérdida de la conciencia, dolores de cabeza severos, signos de fractura del cráneo y vómitos.

"El traumatismo menor de cabeza es extremadamente común en la población pediátrica", dijo Kuppermann. "Es importante usar evidencia para evitar el uso inapropiado de tomografías computarizadas y potencialmente causar daño más adelante en la vida".

Además de los mayores riesgos como resultado de la exposición a la radiación, el uso excesivo de tomografías computarizadas en niños blancos también tiene un impacto en los costos de salud en general.   Natale agregó que el uso excesivo de tales tomografías es parte de un patrón bien documentado de ofrecer más atención de la necesaria a algunos pacientes, lo cual a su vez se convierte en una carga adicional en los costos de salud.

El estudio fue financiado por una beca del Programa de Servicios Médicos de Emergencia para Niños de la Agencia de Salud Materno-Infantil de la Administración de Servicios y Recursos de Salud.

Otros autores de UC Davis son Jill Joseph, James Holmes y David Wisner. Autores de otras instituciones incluyen Alexander J. Rogers, Universidad of Michigan, Ann Arbor; Prashant Mahajan, Hospital Infantil de Michigan, Detroit; Arthur Cooper, Centro Hospitalario Harlem, New York, NY;  Michelle L. Miskin, Centro de Coordinación y Administración de Datos de PECARN, Salt Lake City; John D. Hoyle, Helen DeVos, Hospital Infantil/Universidad del Estado de Michigan, Grand Rapids; Shireen M. Atabaki, Centro Médico Nacional de Niños, Washington, D.C.; y Peter S. Dayan, Colegio de Médicos & Cirujanos, Universidad de Columbia, New York, NY. 

La Facultad de Medicina de UC Davis es una de las escuelas líderes de medicina en el país, reconocida por sus investigaciones y programas de atención primaria.  La facultad ofrece programas de maestría con acreditación completa en salud pública e informática, y su programa combinado de medicina y doctorado está capacitando a la próxima generación de médicos científicos para conducir investigaciones de alto impacto y traducir sus descubrimientos en mejor atención clínica.  Además de ser reconocida como líder en investigación médica, la facultad está comprometida a atender a comunidades marginales y mejorar la atención médica rural.  Para mayor información, visite la Escuela de Medicina de UC Davis en http://healthsystem.ucdavis.edu/medschool.