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News from UC Davis Health System

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NEWS | June 16, 2011

Internar a niños con resultados normales de TC después de traumatismo de cráneo no es necesario

Editor's note:

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(SACRAMENTO, Calif.)

Un estudio nacional extenso de miles de niños transportados a salas de emergencia con traumatismo de cráneo contundente menor ha demostrado que la mayoría de pacientes con tomografías computarizadas (TC) normales no requieren más hospitalización para mayor observación.

De los más de 13,500 niños incluidos en el estudio, menos de un 1 por ciento tuvo después resultados anormales de TC o de imágenes de resonancia magnética (IRM) y ninguno requirió intervención neuroquirúrgica.
 
El estudio se condujo bajo el auspicio de la innovadora Red de Investigación de Atención Pediátrica de Emergencia (PECARN, siglas en inglés).  Se publicó hoy en Internet en los Anales de Medicina de Emergencia.

"Ahora tenemos evidencia definitiva en favor de dar de alta de la sala de emergencia a la mayoría de los niños neurológicamente normales con traumatismo de cráneo después de haber tenido resultados normales de TC”, dijo James Homes, profesor de medicina de emergencia en la Escuela de Medicina de UC Davis, y líder y co-investigador del estudio.

"Dar de alta y enviar a estos niños a su casa con sus padres no sólo representa atención buena y segura, sino que reduce costos.  Todos terminan ganando”.

Si bien el traumatismo contundente de cráneo es la causa principal de muerte en niños de más de 1 año de edad, los autores dicen que el descubrimiento muestra que los niños con traumatismo contundente de cráneo menor con resultados normales de TC tienen un riesgo muy bajo de mostrar más tarde resultados traumáticos en sus neuroimágenes. Pero lo más importante es que la posibilidad de que estos niños necesiten intervención neuroquirúrgica es extremadamente baja.
Sin embargo, los niños con este perfil generalmente son hospitalizados para mayor observación después de tomografías computarizadas normales. Los autores del estudio concluyen que la “hospitalización de niños con traumatismo menor de cráneo para observación neurológica después de resultados normales de TC es generalmente innecesaria”.

“Uno de los objetivos en la evaluación de niños con traumatismo menor de cráneo es tratar de evitar el uso de tomografías computarizadas si es posible.  Si uno hace una tomografía computarizada y el resultado es negativo, y el niño está bien, entonces es mejor enviar al niño a su casa”, dijo Nathan Kuppermann, uno de los autores del estudio, profesor de pediatría y medicina de emergencia y jefe del Departamento de Medicina de Emergencia en la Escuela de Medicina de UC Davis.

“Hospitalizar a estos niños después de tomografías computarizadas normales es costoso, los obliga a estar lejos de sus familias y seres queridos por un tiempo, y potencialmente los expone a otros riesgos de salud, tales como infecciones hospitalarias”, dijo Kuppermann.

Kuppermann es jefe fundador e investigador principal de PECARN, que es la primera red de investigación de emergencias pediátricas del país financiada con fondos federales, y que supervisa la Red de Centros de Investigación Académica.  Además de UC Davis, el grupo incluye hospitales en Milwaukee, Wis.; Philadelphia, Penn.; St. Louis, Mo.; Cincinnati, Ohio y Salt Lake City, Utah.  Kuppermann también es el líder de la investigación de traumatismo de cráneo de PECARN que se publicó en Lancet en el 2009, que es de donde deriva el estudio actual.

Generalmente, después de un traumatismo contundente de cráneo,  los niños son hospitalizados para mayor observación y para que se puedan realizar exámenes neurológicos frecuentes.  Sin embargo, estudios realizados en adultos demuestran que los problemas neurológicos después de un traumatismo contundente de cráneo menor son poco frecuentes y que la hospitalización después de tomografías computarizadas normales es innecesaria.

El estudio se realizó con 13,543 pacientes menores de 18 años con traumatismo contundente de cráneo menor, que recibieron tratamiento en 25 salas de emergencias en todo Estados Unidos desde junio del 2004 hasta septiembre del 2006.  La edad promedio de los pacientes era alrededor de 9 años y 63 por ciento de ellos eran varones. El estudio incluyó a niños con “traumatismo de cráneo aislado” y también a niños con traumatismo de cráneo y otras heridas.

Para realizar el estudio, los autores obtuvieron los resultados iniciales de las tomografías computarizadas de cada paciente.  Se consideraba que los participantes del estudio tenían un resultado normal en sus tomografías computarizadas si las imágenes no revelaban hemorragia intracraneal, concusión cerebral, edema cerebral o fracturas en el cráneo. Los pacientes que fueron dados de alta de la sala de emergencia recibieron llamados de seguimiento por lo menos una semana después de su internación en la sala de emergencia, para determinar si se les habían realizado más estudios de TC o IRM. A las familias también se les preguntaba si había habido complicaciones neurológicas, incluyendo intervenciones neuroquirúrgicas.  El 80 por ciento de los participantes del estudio fue contactado para un seguimiento por teléfono o correo electrónico.  A los pacientes que estuvieron hospitalizados se les hizo un seguimiento durante la internación para detectar cualquier deterioro.

El estudio demostró que los pacientes que fueron hospitalizados o dados de alta recibieron neuroimágenes repetidamente –TC o IRM, o ambos—pero ninguno de los pacientes requirió intervención neuroquirúrgica, lo cual indica que los pacientes tienen un riesgo muy bajo de deterioro después de una tomografía computarizada inicial normal del cráneo.

Los autores indicaron que los niños que participaron del estudio pueden haber sido hospitalizados por heridas no limitadas a la cabeza, y algunos pueden haber estado vomitando y por eso se los internó, para infusión de líquidos intravenosos. Pero de los pacientes hospitalizados, más de la mitad tenían solamente traumatismo contundente de cráneo y ninguna otra herida o problema, y la mayoría de los pacientes probablemente fueron hospitalizados simplemente para observación neurológica.

Otros autores del estudio son Dominic A. Borgialli de la Universidad de Michigan; Frances M. Nadel de la Universidad de Pennsylvania; Kimberly S. Quayle y Shireen M. Atabaki de la Universidad de Washington; Neil Schambam de la Escuela de Medicina Newark Beth Israel; Art Cooper y Peter S. Dayan de la Universidad de Columbia; Jeff E. Schunk y Michelle L. Miskin de la Universidad de Utah; y John Hoyle de la Universidad Estatal de Michigan.

El estudio y PECARN son financiados por la División de Investigaciones, Capacitación y Educación de la Agencia de Recursos y Servicios Administrativos de Salud/Salud Materno Infantil del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, y el programa de la agencia de Servicios Médicos de Emergencia para Niños.

Facultad de Medicina de UC Davis
La Facultad de Medicina de UC Davis es una de las facultades líderes de medicina en el país, reconocida por sus investigaciones y programas de atención primaria. La facultad ofrece programas de maestría con acreditación completa en salud pública e informática, y su programa combinado de medicina y doctorado está capacitando a la próxima generación de médicos científicos para conducir investigaciones de alto impacto y traducir sus descubrimientos en mejor atención clínica. Además de ser reconocida como líder en investigación médica, la escuela está comprometida a atender a comunidades marginales y mejorar la salud rural. Para mayor información, visite la Facultad de Medicina de UC Davis en medschool.ucdavis.edu.