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Giving to UC Davis Health System

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NEWS | July 25, 2011

Desenredando los Cambios del Cerebro en la Encefalopatía Traumática Crónica (Chronic Traumatic Encephalopathy - CTE)

(SACRAMENTO, Calif.)

Un investigador del Centro Médico de UC Davis y sus colegas han descrito en detalle el daño cerebral que se detecta en un gran número de jugadores profesionales de fútbol americano, en el ejemplar de julio de la publicación titulada en inglés Neurosurgery (Neurocirugía).  El patrón de marañas y placas de proteínas en la encefalopatía traumática crónica (CTE) es distinto del de aquéllos pacientes que sufren de la enfermedad de Alzheimer, reportan éstos, señalando el camino hacia un diagnóstico objetivo de la enfermedad.

“Lo primero es identificar la enfermedad, darle un nombre e identificar su patología.  Ya hemos hecho eso”, dijo Bennet Omalu, profesor asociado auxiliar de patología en el Centro Médico de UC Davis y director conjunto del Instituto de Investigación de Lesiones Cerebrales en la Universidad de West Virginia.  Omalu fue el primero en describir la CTE en el 2002, después de examinar el cerebro de Mike Webster, antiguo jugador de fútbol americano de los Steelers de Pittsburgh.

Se piensa que los impactos de fuerza directa a la cabeza causan la CTE.  Ésta podría tomarse años para manifestarse en la forma de cambios de comportamiento y de personalidad, incluyendo la pérdida de la memoria y los trastornos del estado de ánimo.  Estos podrían progresar hasta deterioros cognitivos graves, que podrían culminar en la demencia temprana.

“Estamos viendo la CTE en cualquier actividad que someta a su cerebro a una aceleración y desaceleración repetida”, dijo Omalu.

En el estudio actual, Omalu y sus colegas detallaron exámenes histológicos de los cerebros de 17 atletas que jugaban deportes de contacto, incluyendo ocho jugadores profesionales de fútbol americano, cuatro luchadores profesionales y tres jugadores de fútbol americano de la escuela secundaria.  Todos habían muerto repentinamente por suicidio, abuso de drogas o en accidentes.  Los investigadores diagnosticaron CTE en 10 de los 14 atletas profesionales y en uno de los jugadores de fútbol americano de la escuela secundaria.

El estudio reveló diferencias importantes entre la CTE y la enfermedad de Alzheimer.  Los sujetos con CTE tenían marañas de proteínas tau en los cerebros, que eran semejantes a aquéllas encontradas en los pacientes de la enfermedad de Alzheimer en una etapa avanzada.  Sin embargo, estas marañas ocurrían en un patrón muy distinto.  Mientras que las marañas en los pacientes de la enfermedad de Alzheimer están esparcidas por todo el cerebro, aquéllas en los atletas exhibían un “fenómeno de salto”.  Las marañas ocurrían en algunas áreas de la corteza cerebral, pero estaban ausentes en otras, en el mismo lóbulo.  Además, los cerebros de los atletas no mostraban las placas clásicas amilóides neuríticas ni la atrofia cerebral propagada, característica de la enfermedad de Alzheimer.  Finalmente, los sujetos diagnosticados con CTE variaban de los 18 a los 52 años de edad, mientras que la enfermedad de Alzheimer no ocurre típicamente hasta después de los 60 años de edad.

El estudio también cuestiona la conexión entre la CTE y una variante del gen de la apolipoproteína E.  Investigadores anteriores habían vinculado el alelo ApoE4 con una predisposición para la enfermedad de Alzheimer y los cambios de comportamiento de la CTE.  Sin embargo, los sujetos positivos a la CTE en este estudio tenían más probabilidades de tener el genotipo ApoE3, que está asociado con la demencia de sólo marañas. Además, la CTE produce anomalías cerebrales de sólo marañas.

La identificación de los genotipos asociados con la CTE podría ayudar a los pacientes a evaluar los riesgos que enfrentan al jugar deportes de alto contacto.

“Aunque ahora no tenemos la capacidad, probablemente algún día sea posible desarrollar una serie de pruebas genéticas para identificar a los individuos de alto, mediano o bajo riesgo de desarrollar la CTE.  Al saber que se tienen estos ciertos tipos de genes, a usted se le podría aconsejar que no juegue fútbol americano”, dijo Omalu.

En la actualidad, la CTE puede diagnosticarse únicamente durante la autopsia.  Actualmente, Omalu y sus colegas están concentrando sus investigaciones en las maneras para identificar la enfermedad en seres vivientes, y desarrollar posibles tratamientos a base de medicamentos. 

Mientras tanto, “los padres necesitan estar conscientes de los peligros de golpes repetidos a la cabeza que sufren los niños que juegan fútbol americano, lucha y hockey.  Entre más joven esté usted cuando comience a jugar, es mayor el riesgo de sufrir de daño cerebral permanente”, dijo Omalu.  “Necesitamos embarcarnos en una educación agresiva a los médicos y padres, a fin de que las personas puedan tomar decisiones con pleno conocimiento, antes de que decidan jugar o no jugar”.